Dimhav – The boreal flame

Daniel Heiman reaparece tras años alejado del power metal con un buen disco influenciado por bandas como Symphony X o Labyrinth.

Daniel Heiman es una voz reconocida e inconfundible en la escena power metal. Sus dos discos con Lost Horizon le hicieron convertirse en un referente en cuanto a rango vocal, pero ninguno de sus proyectos posteriores tuvo apenas repercusión, incluso cuando alguno de ellos era ciertamente interesante, como Heed. Ahora reaparece a los mandos de Dimhav, donde se acerca al power metal progresivo de bandas como Symphony X o Labyrinth. Quien esté buscando un disco de power metal clásico al estilo Lost Horizon quizá se sienta defraudado; de hecho hay varias canciones rondando los diez minutos de duración. Toda una declaración de intenciones.

Aunque el mayor reclamo de este The Boreal Flame sea precisamente Daniel Heiman, el primer tema llamado Boreal Ascent es prácticamente instrumental, a excepción de unos épicos coros cantados por el propio Heiman al final de la canción. Encontraremos teclados enrevesados, una batería atronadora y epicidad por los cuatro costados. Y no, no es una intro al uso, sino que supera los diez minutos.

Tras esta primera toma de contacto, Realms of a Vagrant King comienza como una balada pero va creciendo poco a poco hasta convertirse en un medio tiempo bastante interesante. Las guitarras y bajo hacen un trabajo sensacional aquí, de un corte más progresivo, pero sin perder esa esencia épica que propicia el timbre de Heiman y unos teclados omnipresentes.

The flame trascendant, sin embargo, sí comienza como una canción puramente power. Doble pedal, teclados a lo Rhapsody y Heiman exponiendo todo lo alto que llega su registro. Quizá sea el tema más parecido a Lost Horizon. En Chthonic Elegy encontramos un estilo más tenebroso similar al de los franceses Adagio, donde se cuela una guitarra acústica preciosa pero inquietante en la parte central. La voz de Heiman aquí es más agresiva, reforzando la oscuridad que pretenden transmitir.

Los dos últimos temas, From southern shores y Star and Crescent, recuerdan inevitablemente a Symphony X. Y es que la propia banda reconoce que los de Michael Romeo han sido una gran inspiración y probablemente sus fans seans quienes más disfruten este disco. Esta última canción es seguramente el mejor corte del disco, donde todos los instrumentos tienen su momento para lucirse. Sin ser una obra maestra, The boreal flame es interesante para los aficionados al power metal que busquen algo de complejidad y, obviamente, para los que echaban (echábamos) a esa máquina de hacer agudos llamada Daniel Heiman.

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