Leprous – Pitfalls

Uno de los mejores discos del año

Es complicado escribir esta reseña sin dejarse llevar por el entusiasmo mientras suena de fondo Below, primer adelanto de este Pitfalls que también es el encargado de abrir este disco. Y es complicado porque el equilibrio que encontraron en Malina entre creatividad y concreción, entre la técnica y la escucha fácil, no sólo se ha mantenido en Pitfalls, sino que se ha multiplicado sobrepasando límites que parecen no estar ahí.

Cada canción es un pequeño universo dentro de un paraguas común. Todos los temas suenan a Leprous, pero si bien I lose hope no desentonaría en el Random Access Memories de Daft Punk, Steven Wilson estaría orgulloso de tener Observe the train entre su repertorio.

El disco entra a la primera, gracias a unos estribillos maravillosos y a que siempre tienen claro qué quieren transmitir. No se pierde en interminables solos o en hacer demasiadas cosas a la vez, sino que cada tema gira en torno a pocas ideas que van creciendo hasta encontrar un desenlace que casi siempre pone los pelos de punta. Un ejemplo de esto es Alleviate, que explota hacia el final con la irrupción de la (agudísima) voz de un Einar Solberg en estado de gracia.

Aunque hay algunos pasajes que recuerdan a sus trabajos previos, reafirman que el camino que tomaron con Malina era el correcto. Pitfalls es menos encorsetado, más directo y lleno de color. Con el permiso de Soen, el mejor disco del año.

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