Opeth – In cauda venenum

Los de Mikael Akerfeldt insisten en el rock setentero con un disco interesante pero irregular

Se han escrito ríos de tinta sobre los cambios de estilo de Opeth y no es tarea de este análisis profundizar en ellos, pero es imposible no hacer alguna mención. Hay discos de Opeth tan distintos entre sí que con cada nuevo lanzamiento se crea una importante expectación sobre dónde encajarlo. In cauda venenum es bastante continuista con Sorceress en muchos sentidos; ni rastro de guturales, apenas un par de canciones donde la distorsión de la guitarra cobre protagonismo y teclados con un aire a los setenta innegable.

¿Es esto malo? No en sí mismo, pero el disco no funciona. El ritmo es excesivamente irregular (incluso para Opeth), fomentado por una cantidad de pasajes carentes de interés algo alarmante. No nos confundamos: es muy probable que haga las delicias de los amantes del rock progresivo más clásico, pero peca de poco inspirado.

Incluso así tiene canciones muy interesantes, como el single Heart in hand, Charlatan o The Garroter, que empieza con una guitarra propia de Triana y acaba dando paso a un tema atmosférico y algo atípico que personalmente me ha recordado a Repentance de Dream Theater. Es imposible que Opeth escriba malas canciones, pero la sensación de que no está pasando nada interesante es una constante a lo largo de las diez canciones que conforman In Cauda Venenum.

Cabe destacar que este disco se ha editado tanto en inglés como en sueco, que es el idioma natal de la banda. Según Akerfeldt se compuso primero en sueco y posteriormente se tradujo al inglés, por lo que si queréis escuchar la versión «original» de este disco tendréis que buscar dicha versión. Queda como una mera curiosidad.

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