Soen – Lotus

Equilibrio perfecto entre potencia y delicadeza

Equilibrio perfecto entre potencia y delicadeza

Soen es una banda frecuentemente considerada producto de otras. Por un lado el exitoso pasado de Martín López en Opeth y, por otro, el manido parecido a Tool condicionan la forma de entender a estos suecos. Con Lotus adquieren definitivamente entidad propia y emergen como uno los mejores exponentes del metal progresivo internacional. Ni Tool, ni Opeth; Soen.

Si hay algo a destacar en Lotus, y hay muchas cosas, es por encima de todo la voz de Joel Ekelöf. En un registro muy contenido, como es habitual en él, hace gala de una potencia en las partes graves absolutamente sobrecogedora. Aquí no hay guturales, falsetes, voces dobladas o cualquier otro recurso que aleje a Soen de lo que es. En Lotus encontraremos elegancia, sobriedad y buenas canciones.

Y es que las bases sentadas en Lykaia eran muy buenas. Para qué desviarse de ese camino. El disco, publicado en 2017, era la mejor carta de presentación de Soen pero tenía algunos altibajos. Lotus, sin embargo, es un disco redondo, donde no sobra ni falta absolutamente nada.

De hecho Opponent abre el disco con un riff que recuerda muchísimo al de Sectarian, que también era el primer corte de Lykaia. Pero el plato fuerte llegará con Martyrs, la mejor canción del disco y que tiene de todo: un inicio potentísimo, un estribillo de los que se graban, partes melódicas y un final épico con el teclado apoyando a la voz mientras el resto de instrumentos van subiendo de intensidad. La otra gran canción del disco es Lotus; un medio tiempo maravilloso con un solo de guitarra desgarrador.

Aún así es injusto no hablar del resto de temas porque conforman uno de los mejores discos de 2019.

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