Sons of Apollo – MMXX

Para contextualizar los anteriores trabajos de todos los integrantes de Sons of Apollo necesitaríamos varios artículos. Pero dado el revuelo causado por el lanzamiento de su primer trabajo (Psychotic Symphony, 2017) la mayoría de vosotros ya conoceréis quién está detrás de esta banda. En resumen: Portnoy, Sherinian, Sheehan, Bumblefoot y Soto. O dicho de otra manera: Dream Theater, Mr. Big, Guns n’ Roses o Journey. Casi nada.

Después de dos años (con un directo bastante interesante de por medio) vuelven a la carga con un disco que, a decir verdad, es bastante continuísta. Es absolutamente impecable a todos los niveles, con canciones fácilmente reconocibles y virtuosismo bien entendido. Todo encaja tan a la perfección que a veces se nos olvida el prodigio técnico que esconden algunos temas. Si disfrutaste de Psychotic Symphony, MMXX no te va a defraudar.

El disco arranca con Goodbye Divinity, uno de los singles. El aire a Dream Theater es evidente al principio, especialmente por el trabajo al teclado de Sherinian. Pronto la canción rompe a algo más hard-rockero, con una estrofa y un estribillo bastante pegadizos. Como siempre, la voz de Soto está bien presente y el resto de instrumentos no pretenden apropiarse del protagonismo hasta que no les llega su turno. Pero cuando acaban abriéndose paso deslumbran con facilidad.

Wither to Black es un tema con un aire muy funk. Aquí Bumblefoot se luce especialmente con un solo de guitarra digno de mención, y poco a poco la canción va entrando en dinámicas más rockeras. Va subiendo de intensidad con una sección rítmica entregadísima y un Soto que acaba gritando de forma agresiva a un nivel que será difícil de defender en directo.

Pronto nos encontramos con el riff de Asphyxiation, de un carácter más moderno que recuerda a bandas como Disturbed o Five Finger Death Punch. Aquí el protagonismo es para Sherinian (una constante en este MMXX, por otro lado) con un solo demencial. Desolate July es francamente emotiva, compuesta como homenaje a sus compañeros fallecidos en un accidente de autobús. Todos los instrumentos inspiran delicadeza y melancolía, convirtiéndose en uno de los mejores temas del disco y carne de playlists de tipo: «baladas heavys».

King of Delusion comienza con un piano neoclásico al más puro estilo Adagio. Por momentos el tema se vuelve más luminoso, pero nunca acaba de abandonar ese aire tétrico que advierte al principio. Es un tema denso y con muchos cambios, en ocasiones acercándose al doom de grupos como Candlemass, con ritmos lentos y atmósferas asfixiantes. Al terminar, la batería de Portnoy emerge como una apisonadora para dar paso a Fall to Ascend, segundo sencillo del disco con buen criterio, ya que su estribillo es de los que se quedan grabados. Como siempre, el solo de guitarra y teclado son brillantes, así como la batería de Portnoy y el bajo de Sheehan, que ofrecen una consistencia tremenda al conjunto.

Nos acercamos al final con Resurrection Day, con tintes egipcios y orientales. Aquí se le deja un espacio para que Sheehan se luzca en un solo de bajo muy interesante antes de dejar paso de nuevo a Bumblefoot para que remate la faena. El disco lo cierra New World Today; un tema de más de 15 minutos donde, como suele ser habitual en estos casos, cada instrumento da lo mejor de sí mismo. La canción inicia con el sintetizador de Sherinian (otra vez) recordando a Dream Theater (otra vez), pero los diferentes pasajes exploran el hard rock macarra, el haevy metal clásico y a veces incluso el thrash. La segunda mitad del tema es básicamente una oportunidad para el «más difícil todavía» de cada músico, y vaya si lo consiguen.

En resumen: MMXX es un disco de un nivel altísimo, como no podía esperarse menos, teniendo en cuenta los nombres que hay detrás del proyecto. Si ya eras fan de Sons of Apollo, un trabajo tan sólido como éste reforzará tu admiración por ellos. Si no lo eras, es probable que a partir de ahora cambies de parecer. La perfecta conjunción entre accesibilidad y complejidad hace que sea disfrutable por oyentes que busquen cosas bastante distintas entre sí, funcionando muy bien a todos los niveles.

Sons of Apollo tiene previsto girar por Estados Unidos y Europa, así que este MMXX puede ser tanto su disco como su año de consolidación como punta de lanza del prog, y quitarse definitivamente ese aura de supergrupo que inevitablemente les persigue. En España les tendremos en Bilbao, Barcelona y Madrid a mediados de Marzo.

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